
Esta es una pregunta que me viene de manera recurrente en estas vacaciones navideñas. Si uno observa las innumerables listas de libros que aparecen en la red, en los periódicos o en las revistas especializadas, verá que, entre los más recomendados, los más vendidos, los mejor editados, los más publicitados, los más locales y con autores más locales, los más infantiles, los más juveniles, los más representativos, los más rebeldes, los más divulgativos, los más de lo que sea, no hay ningún libro de teatro. Encontrará mucha narrativa, algo de ensayo e historia y puede que un poco de poesía ¿pero de teatro? No, imposible. No existen.
Si, además de esto, tienes la suerte de pasear por una librería (da igual que sea grande o pequeña) observaras que, en aquellos estantes que dejan para poesía y teatro, cada vez hay más poesía y menos teatro. Y no solo eso, descubrirás que tod@s aquell@s que han escrito o publicado teatro, están muertos y publicados en ediciones de bolsillo hechas para estudiantes que se ven obligados a comprarlas porque aparecen en el nuevo o viejo plan de estudios.
Con esta perspectiva es normal pensar que el teatro haya dejado de ser literatura y que uno se pregunte ¿por qué se ha dado esta situación? ¿Somos raros los lector@s de teatro? No lo sé, no soy un experto y tampoco me siento una persona rara, pero con la observación de una persona curiosa, sin hacer un estudio muy exhaustivo, si que veo ciertos factores que pueden haber ayudado a llegar a esta situación.
En primer lugar, la falta de editoriales teatrales que puedan apostar por una difusión fuerte y por una promoción acertada para l@s autor@s y los textos. Hay dramaturg@s, muy reconocid@s y exitos@s entre el público teatral, que no tienen una continuidad en las ediciones. Sus textos son aplaudidos, pero no leídos.
Otro factor (pero esto nos afecta a todas las editoriales, publiquen lo que publiquen), es la distribución. Es muy difícil, por no decir imposible que se llegue a las librerías. Solo aquellas que han comprendido que entre sus objetivos no solo esta vender libros, muestran sensibilidad para con las editoriales pequeñas y que, además, editan teatro.
La palmaria falta de lector@s es otro punto importante. No hay más que observar los informes de lectura publicados para ver que los libros teatrales ni están, ni se les espera.
Y, por último, pero no carente de importancia, está la pregunta: ¿Para quién escriben los dramaturg@s? Supongo que la gran mayoría diría que para el público teatral, es evidente. Pero si uno se asoma a la red y mira la cantidad de textos teatrales que hay colgados de manera particular o en plataformas, puede deducir que los destinatari@s finales son l@s profesional@s del espectáculo, las compañías teatrales (profesionales o aficionadas) y tod@s aquell@s que hagan de intermediarios entre el texto y el público. La apuesta es, por tanto, la escena. Algo completamente lógico, pero ¿y el lector? ¿Se han olvidado l@s autor@s teatrales del lector? Desde mi punto de vista, sí. Los dramaturg@s, en parte, se han concentrado en el público y en los que pueden hacer llegar sus textos al público y han dado la espalda a l@s posibl@s lector@s de sus textos. Quedan, pues, como una posibilidad añadida.
Sin embargo, como lector (de narrativa, ensayo y poesía también), pienso que hay autor@s y textos interesantísimos para la lectura, textos brillantes y entretenidos, tan buenos para una lectura como los narrativos, ensayísticos, documentales, históricos o poéticos. Así que desde aquí voy a cometer la osadía de hacer una lista imparcial y tan arbitraria como yo mismo. Si algun@ tiene la posibilidad de hacerse con ellos y leerlos, creo que me lo agradecerá. Son de mis últimas lecturas.
- Los cuervos no se peinan, de Maribel Carrasco. Editado en Assitej.
- Clic, de Amaranta Osorio e Itziar Pascual. Editado en Assitej.
- Pelodenieve, de Luis Fernando de Julián. Editado en Primer Acto.
- Quién bailará esta carta, de Felix Gómez-Urda. Editado en Primer Acto
- Háblame, de Fulgencio M. Lax. Editado por Artez.
- Saliva excesiva, de Fran Giménez. Editado por La Máquina de Nubes
- La disputa, de María Alarcón. Editado por La Máquina de Nubes.
Es una recomendación arbitraría y tendenciosa (algun@s son amig@s), no lo oculto, pero creo que todos son buenos, muy buenos textos. A mí, como lector me lo parecieron. En conclusión, si me permiten un nuevo consejo, lean teatro, no se van a arrepentir y, si pueden, vayan a la feria del libro teatral que se realizará del 8 al 10 de enero, en el teatro Valle-Inclán, en Madrid. Allí encontrarán muchas de las editoriales y autor@s interesantes que no podrán localizar en las grandes librerías, ni en los centros comerciales.