Superposición del sitio

El silencio de Oslo

12,00

Son personajes oníricos, ubicados en la acción sin acción de El silencio de Oslo, en el caminar sin moverse, en el no tiempo y el no lugar, porque son todos los tiempos y lugares y reclaman desde ese limbo el cese del dolor y la tragedia, cuando “Todo ha dejado de ser para no ser. / Por los siglos de los siglos”.

Descripción

Esta obra es un canto lírico coronado de dolor, es una fotografía trágica y expresionista sobre la guerra, las violencias, la muerte, la sinrazón humana. Queda ahora atravesado este texto por el genocidio israelí contra el pueblo palestino y cómo el mismo se enmarca en la rueda histórica de la sangre derramada, remitiendo desde el título a los Acuerdos de Oslo de 1993. Pero es un grito atemporal entonado por unos cuerpos que son todos los cuerpos, que es la gente ante las atrocidades. De ahí que los cuatro personajes acojan un carácter simbólico y reúnan, sobre su muerta carne y huesos, cada tragedia: la Anciana, “cuya memoria se convierte en la estela desdibujada de la Historia”; la Chica, “joven que pisa fuerte la tierra para trazar los caminos que la pueden llevar hacia el futuro, aunque ella no sabe que el futuro no existe”; el Hombre,personaje asustado que se envuelve en un papel para disimular el miedo”, y la Mujer, “pilar fuerte de una caravana de refugiados que huyen de la guerra”.

Son personajes oníricos, ubicados en la acción sin acción de El silencio de Oslo, en el caminar sin moverse, en el no tiempo y el no lugar, porque son todos los tiempos y lugares y reclaman desde ese limbo el cese del dolor y la tragedia, cuando “Todo ha dejado de ser para no ser. / Por los siglos de los siglos”. Por ello, estos personajes-símbolos recrean el peso de las personas asesinadas y fallecidas por la guerra. “Parecen personas, pero nadie podría decirlo porque su imagen se emborrona en el ambiente”, escribe el dramaturgo. No son personas, son silencios, son vidas arrastradas, son sufrimiento, son injusticias, son dolor que camina. Son muertos que nos miran, que nos gritan, y cuyos lamentos siguen desgarrándose en el dolor compartido.

También te recomendamos…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Este sitio usa MATA-HOYGAN para eliminar el Lenguaje HOYGAN y Censurar el Lenguaje Obsceno.

Optimizado por Optimole